Mediante vía marítima desde Talcahuano, un grupo de soldados conscriptos del Regimiento N° 6 “Chacabuco”, junto a sus instructores y material logístico, llegaron hasta Punta Arenas a participar de una nueva versión del Ejercicio “Jaukén”, que en idioma Selkman significa fuego. Este entrenamiento militar busca medir la eficiencia operativa de los efectivos del Ejército en la región de Magallanes y la Antártica Chilena.

El transporte se hizo en la embarcación LST 92 “Rancagua”, perteneciente a la Armada de Chile, en que navegaron durante más de seis jornadas rumbo al extremo sur de Chile, una fascinante experiencia que vivieron los soldados.
El contingente va al mando del Comandante del Batallón de Infantería del Regimiento N° “Chacabuco”, Teniente Coronel Pablo Sarayo H., oficial que tiene la responsabilidad de dirigir el accionar de su unidad en este ejercicio. “Nuestra participación en el Jaukén es de suma importancia, puesto que nos posibilitará proyectar el poder de combate desde el centro sur hasta tierras australes”, expresó.
Con el objetivo de cuidar la salud de los uniformados, la delegación contempló el apoyo médico en terreno del Cabo 2° José Sepúlveda S., enfermero militar de combate que confirmó que inicialmente, más allá de los mareos normales que provoca una navegación en alta mar, los soldados se encuentran en perfectas condiciones.
Esta experiencia, sin duda, marcará la vida de quienes participan en este ejercicio, como es el caso del Soldado Conscripto Guido Díaz F., oriundo de la comuna de Dichato, quien mencionó que “es la primera vez que navego en un buque de la Armada de Chile, sentí una mezcla de emoción y nerviosismo al momento de embarcar. Todo era nuevo para mí, las dimensiones de la embarcación, la organización de la tripulación y la vida a bordo. Durante la travesía pude conocer de cerca el funcionamiento del buque y observar el profesionalismo con que la dotación desempeñaba sus funciones. Navegar por el sur de Chile fue una experiencia inolvidable”, indicó.
Mientras que para su camarada, el Soldado Conscripto Mauricio Aranda, el viajar a bordo de la barcaza LST 92 “Rancagua”, es una vivencia que será muy difícil de olvidar. “Al principio estaba muy entusiasmado por conocer el buque y navegar por primera vez. Nunca imaginé que el mar pudiera mover tanto una embarcación de ese tamaño. Sin embargo, con el paso de los días mi cuerpo se acostumbró a los vaivenes del buque y pude recorrer sus distintos espacios, conversar con la dotación y observar cómo se desarrollaban las actividades diarias a bordo. Me llamó mucho la atención la disciplina con la que cada integrante cumplía su función y el compañerismo que existía entre todos”, argumentó.
Forjar el carácter, recibir instrucción y entrenamiento militar, son algunas de las experiencias que viven los jóvenes que cumplen con su Servicio Militar Obligatorio, permitiendo que puedan crecer como personas y aportar al país.






