Sería muy conveniente que se considere la vuelta a clases para unos días más, luego de que se reparen las escuelas y liceos que se encuentran con daños en su estructura.
Hay colegios que ya están en condiciones para comenzar el lunes 8 de marzo, pero para aquellos que tienen problemas es mejor esperar y considerar su partida para más adelante, debe primar el buen criterio y la flexibilidad hasta que todo se normalice.
Esta prórroga, junto con proteger la seguridad física de la comunidad escolar también significa una preocupación por su estabilidad emocional; sabemos que muchas familias aún tienen problemas en sus hogares y es mejor permitirles un tiempo más para que arreglen sus situaciones personales y comiencen el año escolar con mayor tranquilidad y entusiasmo.
Estado de los establecimientos
La escuela Teodoro Lowey, en Recreo recibirá a los alumnos de la escuela Lord Cochrane que resultó con serios daños producto del terremoto. El inicio de sus clases está programado para este lunes 8 de marzo, sin embargo, ese establecimiento presenta problema de grietas prácticamente en todas sus dependencias como salas de clases, baños, patio, camarines, comedores, cocina, sala de profesores, ventanas sin vidrios y otros.
La situación más complicada son las resquebrajaduras que atraviesan los muros de la escala de acceso al segundo piso, por donde los niños transitan constantemente. Asimismo, todo el pabellón antiguo está en malas condiciones, con grietas que se ven por ambos lados de las salas de clases, incluso la sala 12 que se ubica sobre la sala de profesores tiene dañado el pilar que la sostiene.
La escuela O”Higgins, que acogerá a los alumnos de la escuela Chorrillos, iniciará las clases el lunes 15 de marzo. Este establecimiento es nuevo, tiene sus dependencias en orden, sólo hay una grieta muy preocupante en la escala de uno de los accesos de los alumnos al segundo piso y viceversa. En estos momentos, se están haciendo los trabajos correspondientes y por lo mismo, se ha atrasado el comienzo del año escolar.
Tanto la Teodoro Lowey como la O”Higgins quedarán con su capacidad al máximo, la primera de ellas tiene 378 alumnos que se verán complementados con 201 más. En cuanto a la O”Higgins cuenta con 609 alumnos más 180 que vendrán de la Chorrillos.
Tomando en cuenta todos estos antecedentes, que sólo son una muestra de la realidad comunal, es importante una evaluación técnica de cada establecimiento y la certificación por escrito de la autorización para que comiencen a operar, en caso contrario sería recomendable atrasar el comienzo de las clases hasta que se encuentren totalmente habilitados, sobre todo aquellos que recibirán una comunidad escolar mayor a la habitual.
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